El cannabis, también conocido como marihuana, ha sido objeto de múltiples mitos y conceptos erróneos a lo largo de la historia. Estas creencias han moldeado la percepción social y las políticas sobre su consumo, muchas veces basándose en información incompleta o tergiversada. Este artículo analiza algunos de los mitos más comunes, desmintiéndolos con evidencia respaldada por estudios y fuentes confiables.
Mito 1: “El cannabis es inofensivo porque es natural”
Es una idea común pensar que, al ser una planta, el cannabis no representa riesgos para la salud. Sin embargo, esto es una simplificación peligrosa. Aunque es natural, el cannabis contiene compuestos como tetrahidrocannabinol (THC) y compuestos volátiles al fumarlo, que pueden tener efectos perjudiciales sobre la salud, especialmente en el sistema respiratorio y cardiovascular. Por ejemplo, fumar cannabis libera sustancias cancerígenas y mutágenas similares o incluso superiores a las del tabaco. Además, inhalaciones profundas y sin filtro aumentan significativamente los riesgos pulmonares y de cáncer (pnsd.sanidad.gob.es).
Mito 2: “El cannabis no genera adicción”
Aunque muchas personas consideran que el cannabis no crea dependencia, la evidencia muestra lo contrario. Estudios científicos confirman que el uso regular, especialmente cuando se inicia en la adolescencia, puede provocar dependencia tanto psicológica como física. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 9% de los usuarios de cannabis desarrollan dependencia, cifra que aumenta al 17% en aquellos que comienzan a consumir durante la adolescencia. Este trastorno, conocido como trastorno por consumo de cannabis, puede interferir en la vida diaria y en las relaciones interpersonales (pnsd.sanidad.gob.es).
Mito 3: “El consumo de cannabis no afecta las capacidades intelectuales”
Una de las creencias más extendidas es que el cannabis no impacta las funciones cognitivas. Sin embargo, investigaciones indican que el uso frecuente puede reducir el coeficiente intelectual, afectar la memoria, disminuir la capacidad de atención y dificultar el aprendizaje de nueva información. Estos efectos son particularmente graves en adolescentes, cuyo cerebro está en pleno desarrollo (centroterapeuticocg.com).
Mito 4: “El cannabis es una droga de iniciación”
El concepto de “puerta de entrada” sugiere que el cannabis conduce inevitablemente al consumo de drogas más fuertes. Sin embargo, estudios recientes, como el publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, cuestionan esta idea al indicar que factores sociales y personales juegan un papel más importante en la transición al consumo de sustancias más fuertes. Si bien algunos usuarios de cannabis también consumen otras sustancias, no existe evidencia concluyente que relacione el cannabis como causa directa. Factores sociales, económicos y psicológicos tienen un papel más determinante en esta transición (royalqueenseeds.es).
Mito 5: “El uso medicinal del cannabis es una excusa para el consumo recreativo”
Esta afirmación ignora la creciente evidencia científica sobre los beneficios terapéuticos del cannabis. Pacientes con afecciones como dolor crónico, esclerosis múltiple y epilepsia han encontrado alivio a través de tratamientos controlados y supervisados por médicos. Este uso está estrictamente regulado, diferenciándose claramente del consumo recreativo (thecutbarcelona.com).
Mito 6: “Fumar cannabis es menos dañino que fumar tabaco”
Aunque el tabaco y el cannabis tienen propiedades distintas, ambos contienen sustancias perjudiciales. El cannabis, al fumarse sin filtro y con inhalaciones profundas, puede exponer los pulmones a carcinógenos en mayor concentración que el tabaco. Esto aumenta el riesgo de enfermedades pulmonares crónicas y cáncer (pnsd.sanidad.gob.es).
Mito 7: “El cannabis no puede provocar muertes”
Si bien es cierto que una sobredosis letal de cannabis es extremadamente rara, su consumo puede ocasionar situaciones indirectamente mortales. Por ejemplo, afecta la coordinación y el tiempo de reacción, aumentando significativamente el riesgo de accidentes de tráfico (centroterapeuticocg.com).
Mito 8: “El cannabis no produce trastornos psicológicos”
Aunque no todos los consumidores desarrollan trastornos psicológicos, el cannabis puede exacerbar condiciones preexistentes como la esquizofrenia o la ansiedad. Un estudio publicado en The Lancet Psychiatry en 2019 destaca que el consumo frecuente de cannabis de alta potencia está relacionado con un mayor riesgo de trastornos psicóticos, especialmente en individuos con predisposición genética. El uso frecuente también puede desencadenar trastornos de personalidad en individuos susceptibles (centroterapeuticocg.com).
Mito 9: “El cannabis no afecta la fertilidad”
Los estudios indican que el consumo regular de cannabis puede reducir la calidad del esperma en hombres y alterar el ciclo ovulatorio en mujeres, afectando negativamente la fertilidad en ambos sexos (thecutbarcelona.com).
Mito 10: “Es seguro conducir bajo los efectos del cannabis”
El consumo de cannabis afecta la capacidad para conducir de manera segura. Disminuye la atención, la coordinación motriz y alarga el tiempo de reacción, incrementando el riesgo de accidentes de tráfico (thecutbarcelona.com).
Desmentir estos mitos comunes sobre el cannabis es fundamental para promover una comprensión más informada y basada en evidencia científica. Te invitamos a compartir este conocimiento con tus amigos y familiares para ayudar a desmitificar estas creencias y fomentar decisiones responsables. El cannabis no es inherentemente “bueno” o “malo”; sus efectos dependen de factores como la forma de consumo, la frecuencia y las características individuales del usuario. La educación y el acceso a información verificada son herramientas clave para tomar decisiones responsables sobre su uso.

